Posteado por: JLeoncioG | 9 abril, 2012

Las deudas

Por Leoncio González

Sandor Marai
La herencia de Eszter
Editorial Salamandra
160 páginas
2007 (15 edición)

“No puedo saber qué más tiene Dios previsto para mí”… Así comienza Eszter su testamento. El monólogo en el que salda las cuentas de su pasado. A Dios echa las culpas de las cosas que la razón, tras tantos años de moler y remoler, ha echado de su casa, de su árbol y de su cama, pero que el corazón se niega a abandonar. Y como los fantasmas, esas cosas, los recuerdos, las voces, las caricias, los alientos, pero también las querencias, las mentiras, los odios y las pasiones, regresan, después de permanecer años en el olvido, en la sombra de los recuerdos, para acabar con todo. Para decir: “aquí estamos, no nos hemos ido, hemos vuelto para saldar todas esas deudas”. Esas cosas que creemos superadas y que siguen latentes, como el interior de un volcán. La herencia de Eszter es un cuento de engaños, de acuerdos y desacuerdos que diría Woody Allen. El narrador húngaro Sandor Marai hace gala de una obsesión por el pasado, quizá la misma que lo llevó a suicidarse cuando rozaba ya los noventa años. En esta novela el pasado vuelve al presente, encarnado en una especie de opera bufa protagonizada por personajes sin escrúpulos que llegan desde algún lugar y que no encajan con el presente.

La herencia de Eszter, se puso en el mercado español en 2000 (es una obra escrita en 1939) y en sólo nueve años la editorial Salamandra lleva ya reeditada la decimoquinta edición. ¿Qué tiene esta pequeña narración para llegar a un número semejante de ejemplares publicados? La obra de Marai se dio a conocer en España con El último encuentro –novela que admito no he leído- escrita algunos años después de la que nos ocupa y que versa también, según me he informado, sobre los rescoldos de otros tiempos vividos por sus protagonistas. Su prosa, como la de tantos escritores europeos de su época es fascinante. Hija de una estudiada labor psicológica, toca las teclas más sutiles a la lectura y en poco más de 150 páginas crea un universo completo, un escenario con atrezzo incluido en el que no sobra ni una letra, ni un adjetivo, y en el que por supuesto tampoco falta nada. A bote pronto, e incluso comparando las biografías, el fenómeno Marai me recuerda a la del armenio William Saroyan. Cada cosa en su lugar y a su tiempo para crear un mundo otro en el que existe una batalla, la de Eszter con su pasado, personalizado en su cuñado-amante. Repito: esta es la historia de la batalla entre las cosas de la razón, las del corazón, y hasta, quizás, de Dios.

 

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Responses

  1. A mí me enganchó desde el minuto 1 y fue después de éste cuando me lancé a leer “El último encuentro”. Lo tenía en casa y no lo recordaba. Marái es, para mí, uno de los narradores más detallista con q me he tropezado. Fue capaz de transmitirme la angustia de los personajes, una labor ímproba, desde mi punto de vista.

  2. Simplemente maravilloso


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